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17 julio 2024

La estrategia ganadora detrás de "la que pone uñas"

 


¡Hola emprendedor! Que bueno que llegaste, hoy vengo con un tema especialmente para ti y me preocupaba que te lo perdieras. Solo dame un momento, mientras me termino de hacer las uñas. Esta joven tan carismática que me atiende en María (por poner nombre genérico). María es una colega, cursamos carrera juntas hace ya un par de años y es muy apreciada en nuestro grupo de estudios por su entusiasmo y actitud positiva. No sé si es tu estilo, pero ¿No te gustaría pintarte también las uñas? María tiene variedad de colores y diseños; te brinda café calentito y, lo que para mi es mejor aún, hace que el tiempo pase volando con su charla tranquila y honesta. Ven ¡Anímate! Que para compensarte el tiempo de espera... yo invito. Eso si, tendrás que tomar turno detrás de los 3 clientes que tienen cita para esta tarde. Pero cambia esa cara, el tiempo pasa volando y las uñas te quedarán de lo más lindas. Le he dicho a María del aprecio que te tengo y te atenderá antes, así que acomódate emprendedor, hoy descubriremos porque María tiene un negocio autosuficiente con un promedio de 10 clientes por semana.

 

Realmente, unas 3 de mis colegas tienen un centro estético donde se dedican a (entre otras cosas) poner uñas. Es curioso como una de ellas tiene su negocio ubicado en la sala de su casa, muy próximo a un salón de belleza donde otra conocida también se dedica a lo mismo y mantienen su propio publico. Las dos siempre tienen clientes. El mercado del cuidado personal ha crecido bastante en los últimos años y no solo entre las mujeres. Hay un factor emocional asociado a la satisfacción de "sentirnos bonitos" y mis colegas lo han sabido aprovechar. Partiendo de una necesidad en el consumidor han cubierto y excedido sus expectativas con un elemento diferenciador y que muchas veces les sale naturalmente: la familiaridad y la vinculación emocional. Por lo ultimo no me refiero a una vinculación afectiva, sino más bien a una conexión entre los sentimientos del cliente y el servicio por el que esta pagando. La sensación que sentimos cuando nos hacemos las uñas, arreglamos el cabello, compramos ropa bonita o estrenamos un perfume nuevo, es difícil de igualar con otros servicios que asumimos más como una "obligación" que un gusto. Tu amiga la de la estética lo sabe, está consciente de este efecto y, pudiendo bien conformarse para este punto, decide apostar por exceder tus expectativas y ahí es donde entra la "familiaridad".

La razón por la que decides ir a la casa de María y no a la estética de al lado es porque María es tu amiga o te la recomendó alguien en quien confías. María crea naturalmente una experiencia de familiaridad, te hace sentir cómoda con el servicio y encantada con los resultados. Pero ¿Cómo hace esto? Pues te habla pausado, hace chistes, te trata con suavidad y te va explicando (en caso de que sea la primera vez que vas) lo que se supone debes hacer. Puedes relajar tus manos mientras ella emplea sus herramientas para hacer el trabajo. Cuando llegas a casa en lo primero que piensas es en presumir tus uñas, que seguro permanecerán bonitas por más de una semana. Recordemos que en ocasiones la misma María es quien te hace sentir como parte de una obra de arte y te toma fotos que luego sube a su cuenta de IG donde comparte activamente su trabajo.

Pensemos en algo más, no importa los clientes que María tenga, se toma su tiempo con cada uno y, aunque a veces te fastidia esperar, te agrada ver que a ti también te deja las cutículas limpias. Cuando el número de clientes va subiendo María comienza a atender por citas, así puedes dedicarte a hacer otras cosas hasta que sepas que es tu turno y puedes llegar sin tanta prisa. Es posible que en pocos meses tu amiga se traslade a un estética o rente un espacio propio donde puede que hasta se asocie con otras personas. Lo sé, te emociona verla creciendo pues te sientes parte de ello. Ahí está, otra vez interviene el factor emocional.

Pero pasa algo, si María no hiciera su trabajo bien es posible que no seguirías yendo con ella. Es por esto que ella invierte en su capacitación y así sea teniendo que movilizarse fuera de su sector, toma un curso formal y enmarca el certificado donde puedas verlo. Muy pronto veremos varios certificados junto a ese, así como una lámpara nueva, mesa de trabajo completa; más herramientas modernas y desinfectadas cuidadosamente después de cada uso. María no uso su ganancia inicial para gastos personales, invirtió en su negocio, pagó las deudas adquiridas para comenzar y mejoró sus herramientas. Ella sabe que al principio no percibirá ganancias, pero se mantiene firme en aumentar la calidad y estrechar relación con sus clientes. Se promociona en los grupos de WhatsApp y le pide a sus amigas que la recomienden, María aprovecha la publicidad solidaria. Seguro que al inicio coloca ofertas de descuentos por traer o referir clientes y para las ocasiones especiales mantiene su precio, mientras que la competencia podría subirlos por la demanda de la temporada. Pero ¿Cuál competencia? A María no le preocupa que sus clientes visiten otros centros de uñas, pues sabe regresarán por la calidad. De vez en cuando si les escribe para atraer y retener, sin embargo sin ningún problema ella puede escribirse con otras compañeras del área para pedirles consejos sobre técnicas y precios. Seguro con más de una hizo cursos juntas y como cada quien ha creado "sentido de comunidad" con sus clientes, saben que su éxito es independiente.

Es un emprendimiento con sus riesgos, claro, tampoco es agradable trabajar hasta tarde en las festividades, pero María la que pone uñas, Juanita la del salón, Carlos el colmadero y Paty la maquillista saben que el éxito de sus negocios depende de que tanto de sí mismos dejen en ellos. Hay que dejarse para el corazón en el emprendimiento, no por entero, pero si en la medida suficiente como para que mientras leemos esto recordemos a nuestra propia María. Cuando vuelvas a consumir un servicio de estos, se generoso con la propina, especialmente si está comenzando. Ahora puedes ver como "María gana más que tú" como algo injusto, pero no siempre es así y no siempre es cierto.

Hoy vamos a dejarlo hasta aquí, como siempre espero leerlos en los comentarios.


El humano detrás de este espacio

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¡Mucho gusto! Soy Yajaira, así con "J", pero si usted no va a escribirlo bien, solo dígame "Yaira". Apasionada de la lectura desde los siglos antes de mi siglo, se dice que cuando fui destetada mi madre me obsequió un libro para tranquilizar mis vibras. De cierta forma, a los libros le debo todo lo bueno que soy... porque de lo malo no les voy a responsabilizar. Un día, de tanto leer me dieron ganas de escribir y ya no pude parar nunca. Llevo a cuestas con amor este proyecto; haciéndome espacio, cada que puedo, para para venir a calentar tus nostalgias con mis dramas y mi prosa. Estoy construyendo para ti una experiencia única con lo mejor que hay en mí. Llévame despacio, quédate cerca, valora mi trabajo y respeta tu tiempo. Recuerda que detrás de esta pantalla por la que hoy lees esto, no somos más que una persona (controlada por su gato) hablando con otra persona (controlada por su curiosidad).