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28 junio 2024

 

¡Hola talento! Hablemos de tu renuncia.

¡Hola talento en búsqueda activa de empleo! Sí, "talento", es incidental el que esta palabra se repita 3 veces apenas comenzando la lectura. Mira, los reclutadores me pidieron recordarte que no eres solo un candidato a una vacante, sino que se piensa en ti como un recurso humano valioso y talentoso. Cuando inicias un proceso de reclutamiento, siempre existe la posibilidad de que no consigas el puesto, pero esto no quiere decir que no eres capaz; lo que significa es que encontraron un perfil más "idóneo" para la posición. Quiero que, antes de continuar, dejemos esto muy en claro: tú eres talentoso y también vas a encontrar un trabajo que se adecue a tus capacidades. Ahora bien ¿Y qué pasa cuando no? Siéntate, hablaremos de eso a continuación.

1er acto, Juan Fulanito recibe el anuncio de una vacante que llama su atención, pero que quizá no se adapte a sus competencias actuales; 2do acto, Fulanito aplica a la vacante exagerando el dominio de las habilidades que requieren para la posición; 3er acto María Fulanita, nueva analista de reclutamiento, filtra el perfil de Juan y tras un apresurado proceso de selección formaliza una propuesta para la posición siendo poco especifica con el alcance real del puesto porque lleva meses buscando cubrir la vacante y no quiere que Juan decline. Acto final, Juan Fulanito acepta y a los 3 meses en la posición comienza a sentirse agobiado y frustrado ¿Cómo se llama la obra?

Lo más seguro es que, no sin hacer un esfuerzo por adaptarse o al encontrar una mejor oportunidad laboral, Fulanito termine renunciando. Esto si no es que María de reclutamiento “se aploma (como dicen en mi pueblito)” y alinea su búsqueda con el perfil requerido, encontrándolo. En cualquiera de los escenarios, la situación se pinta fea para Fulanito… o, al menos, es lo que él piensa. Suponiendo que optó por renunciar, puede sentir que esto es un “bache” en su trayectoria profesional. Pero no lo es del todo y ahora no se lo digo a Fulanito, te hablo a ti.

La búsqueda de un nuevo empleo debe partir de una revisión real y consciente de nuestras fortalezas y debilidades, tú eres tu empresa más importante y no emprendes un proyecto de alto impacto sin hacer un análisis previo. Hazte un auto FODA, piensa hacia donde te gustaría encaminar tu carrera profesional y planifica las acciones de mejora que deberías implementar para ello. Capacítate, edúcate, adopta mejores hábitos ya aprende a vender mejor tu perfil. Esto último es muy importante, siempre y cuando toques las puertas correctas. No seas como Fulanito, eso de estar fingiendo ser lo que no eres, o saber lo que no sabes, para meterte a la fuerza en una posición que no es para ti, NO está bien. Repite después de mí: Se me abrirán las puertas correctas si dejo de querer romper ventanas ajenas. Sonará crudo, pero si no tienes las competencias para “X” posición, aunque la obtengas seguirás siendo un incompetente.

Dicen que “el palo da´o ni Dios lo quita”, ya renunciaste y no hay vuelta atrás. Aquí no somos apoyadores, la verdad es que tus motivos no siempre son los correctos. Pensamos que renunciar es salir por la puerta grande, pero a veces hay gente que se va y se lleva también la puerta. En otro momento podríamos hablar de percepción y de cómo eso que hiciste “bien” no fue ni tan bueno, pero aquello que te encontrabas “mal” no era tan malo. Pero hoy no es el tema, ya tú renunciaste. Supongamos que en el proceso mantuviste la cordialidad, lo cual sería lo correcto, e hiciste consciencia de que era lo que más te convenía. Entonces te felicito, bien hecho, Tomaste una decisión valiente y deberías estar orgulloso de ti por eso. No dejes que la opinión de María Fulanita te condicione, antepusiste el bienestar de tu propia empresa (que eres tú) y eso está bien.

De vuelta al ruedo, es normal que puedas sentirte desmotivado y presionado. Sé que la economía actual nos exige producir constantemente para poder sobrevivir, pero no deberías de lanzarte tan rápido. Salir de un trabajo en el que quizá habías puesto muchas esperanzas puede ser difícil y, como con cualquier otro duelo de los que nadie habla, deberías darte la oportunidad de sentirlo, procesarlo y superarlo. También hay que pasar balance de los puntos donde fallaste, de lo aprendido y de tus prioridades. Considerando el enfoque que vas a adoptar, entonces deberías diseñar ahora un plan de acción.

Usted me podrá justificar de mil maneras posibles las dificultades que se puede encontrar en el camino, pero si en un su plan de vida no está en el algún punto emprender su propio negocio o generar vías alternas de ingreso, entonces debe aceptar que su perfil profesional es su activo más importante. En cualquiera de los casos lo es, pero diversificar ingresos nos ofrece mayor seguridad y flexibilidad, aunque parezca lo contrario.

Importantizando esta realidad, que nuestro perfil laboral es un elemento clave en la búsqueda de mejores oportunidades de crecimiento, entonces deberíamos invertir más tiempo en formarnos para la posición a la que aspiramos y no buscar desesperadamente un puesto en el que podamos encajar. Los tiempos actuales han incrementado el “miedo a morirse de hambre” y cuando nos vemos obligados a renunciar este se triplica, pero si guardamos la calma podemos ver que esto no es tan malo porque (1) nos da la oportunidad de seguir creciendo y aprendiendo, (2) amplía nuestra red de contactos y la posibilidad de seguirnos abriendo puertas y (3) de saberlo aprovechar, nos permite hacer una pausa para regular nuestras emociones y alinear nuestro enfoque.

Cada situación es particular, tal como somos de distintas las personas, pero a modo general te comparto mis recomendaciones a tener en cuenta para la próxima vez que debas hablar de tu renuncia en un proceso de reclutamiento:

  • Controla ese temblor en las piernas muchacho, tú no mataste a nadie. Tranquilo, esta es una pregunta de rigor y no es para “dejarte en evidencia” de ningún modo. El reclutador quiere conocerte y no invalidará ninguna de tus respuestas.

  •  Trabaja en tu perfil, actualiza tu CV a un formato atractivo, repasa tus habilidades, programa acciones formativas (cursos, talleres, diplomados), ponle fecha a esa maestría y aplica con consciencia a la vacantes ¡Fulanito to´ el dinero no se coge! Yo sé que el hambre asusta, pero tu mente también se alimenta y no puedes ir por la vida ignorando el “salario emocional”. Este debería ser el punto uno, pero teníamos que abordar primero ese nerviosismo.

  •  Parte de un discurso honesto, si no hay ninguna razón reprochable no deberías verlo como un motivo de vergüenza. Pero no te ayuda hablar mal ni de tus jefes anteriores ni de tus compañeros o la empresa. Agradece las oportunidades que recibiste y proyecta este agradecimiento. Si no puedes reconocer que, a pesar de todo, aprendiste entonces te seguirás encontrando con los mismos obstáculos.

  • Algunas motivaciones personales no son siempre entendidas por quienes no nos conocen, trata de no desbordarte de como María (y digo María por ser nombre genérico) te hacía la vida imposible y llorabas todos los días en el baño. Mereces conectar con empresas que entiendan que “no eres un robot”, pero si eres tú que no puedes trabajar con presión, primero aprende y mientras acepta un trabajo con un ritmo más tranquilo. A veces amiguito, es usted que debe ir a terapia y eso tampoco está mal.

  •  Recuerda hacia dónde quieres ir e inclúyelo en tu respuesta, al reclutador le gustaría saber que cuando dices que te viste motivado a renunciar por crecimiento personal, te refieres a que “un horario flexible te permitiría continuar tus planes de estudio”, “completada tu primera carrera deseas ejercer tu profesión”, “consideras que desarrollaste las competencias para liderar proyectos de alto impacto en posiciones de mayor responsabilidad”, “deseas equilibrar tu trabajo con tu vida personal”, “buscas entornos dinámicos en los cuales puedas crecer”, “optaste por tomarte un descanso laboral porque deseabas trabajar en un sector distinto”, “estás dispuesto a asumir posiciones de mayor responsabilidad que te aseguren también mejores ingresos” “es un buen momento para retomar tus aspiraciones personales”. Estos son solo ejemplos que comparto desde mi experiencia, pero repito: cada situación es particular.


Como no me gusta dejar historias inconclusas, tengo que contarte que Juan Fulanito encontró un empleo en el que siente puede potenciar sus habilidades y cubrir sus necesidades; está aprendiendo Excel (ahora de verdad y no solo por tener un certificado en el CV), trabajó en su actitud y ahora practica la honestidad.

Desde el departamento de Gestión Humana de la nueva empresa donde está colaborando Fulanito, analizaron sus competencias y le ofrecieron un puesto acorde a estas, no era el que Juan quería, pero es el que puede cubrir de momento. Sin embargo, le programaron sus clases de Excel para que pueda seguir puliendo su perfil. En ese departamento tampoco pensaron que el que Juan haya renunciado a su empleo anterior lo convierte automáticamente en “inestable” o “irresponsable”, todo lo contrario. Lo escucharon, validaron sus motivos y basaron la elección en su perfil laboral y en sus habilidades. No se preocupen por María Fulanita de reclutamiento, en una próxima entrada le vamos a enseñar a ella como aplicar lo mismo y hablaremos con su gerente para ofrecerle un acompañamiento personalizado.

Al final, esta si fue una historia con final feliz.

El humano detrás de este espacio

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¡Mucho gusto! Soy Yajaira, así con "J", pero si usted no va a escribirlo bien, solo dígame "Yaira". Apasionada de la lectura desde los siglos antes de mi siglo, se dice que cuando fui destetada mi madre me obsequió un libro para tranquilizar mis vibras. De cierta forma, a los libros le debo todo lo bueno que soy... porque de lo malo no les voy a responsabilizar. Un día, de tanto leer me dieron ganas de escribir y ya no pude parar nunca. Llevo a cuestas con amor este proyecto; haciéndome espacio, cada que puedo, para para venir a calentar tus nostalgias con mis dramas y mi prosa. Estoy construyendo para ti una experiencia única con lo mejor que hay en mí. Llévame despacio, quédate cerca, valora mi trabajo y respeta tu tiempo. Recuerda que detrás de esta pantalla por la que hoy lees esto, no somos más que una persona (controlada por su gato) hablando con otra persona (controlada por su curiosidad).