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28 abril 2024

Impacto Emocional del Disfrute de Vacaciones en el Entorno Laboral

 


Los profesionales de Gestión de Recursos Humanos, Administración y areas afines, se conocerán al dedillo lo dictado en las normativas y leyes locales respecto al disfrute de vacaciones que les corresponde a los empleados. No es necesario abundar en este aspecto, con el párrafo textual del Código de Trabajo Dominicano (Ley 16-92), nos ahorramos cualquier aclaración sobre lo mismo:


"(...) Los empleadores tienen la obligación de conceder a todo trabajador un período anual de vacaciones, con disfrute de salario, de 14 días laborables. Luego de cinco años en el trabajo, el período se aumenta a 18 días laborables por año. El trabajador adquiere el derecho a vacaciones cada vez que cumpla un año de servicio ininterrumpido en la empresa. Las vacaciones no pueden ser fraccionadas en períodos menores de una semana ni sustituidas por pagos adicionales de salario. El salario correspondiente al período de vacaciones debe ser pagado al trabajador el día anterior a su inicio."


 Ahora bien, ¿Qué tan conscientes somos del impacto emocional de este periodo de descanso en nuestros colaboradores? Es posible que no del todo, comprobando esto una pregunta que siempre me ha preocupado cuando surge en la inducción de un nuevo talento: "¿Aquí dan las vacaciones o se trabajan y se pagan?" Ningún empleador debería aprovechar el desconocimiento de sus colaboradores para propiciar o motivar una situación de desventaja en este, o en cualquier otro tema que a beneficios laborales respecte. Me sorprende también como muchos reclutadores se dan a la tarea de publicar una vacante promoviendo como una ventaja el que el colaborador pueda recibir beneficios como "vacaciones, pago de horas extra, seguro médico y regalia pascual", por no mencionar también otra que debería estar implicita "la oportunidad de aprender y crecer". Pero esos son temas para otra entrada.


Hoy, tras una "subida de adrenalina" luego de disfrutar una semana de vacaciones con mi familia, no pude dejar pasar por alto lo que desde mi propia experiencia pude comprobar: desconectarse del trabajo nos ayuda a reconectar mejor con nuestras prioridades, metas y objetivos. Un empleado descansado, es un empleado que se cansa menos. Un empleado que puede dedicar tiempo para su familia sin sacrificar la seguridad de su salario, será un empleado más productivo, enfocado y agradecido. En estos tiempos modernos donde queremos asegurar productividad, a como de lugar, no debemos olvidar que el sentido humano debe primar en las relaciones laborales. Recursos Humanos debe trabajar de la mano con la gerencia para definir estrategias que mejoren el clima laboral desde la parte humana del colaborador. 


Me gustaría que visualicemos a un empleado que puede hacer balance familia - hogar ¿Acaso no es este un empleado más feliz? Los leo en los comentarios.

Cómo ser un facilitador aplatanao

Con la evolución de los medios tecnológicos, la influencia de la globalización y los constantes cambios en el mercado laboral (a veces impredecibles), han venido cambiando los estilos de aprendizaje predominantes en la formación tradicional y, eminentemente, las preferencias de quienes buscan capacitarse. Hablar de "como aprenden hoy los adultos" se ha vuelto un asunto complejo y con múltiples matices. Hay que desmenuzarlo por partes; hoy quiero hablarles de un elemento clave: el facilitador del proceso enseñanza - aprendizaje. Si el tema logra despertarles curiosidad, les invito a desconectarse de cualquier otra cosa que estén haciendo y dedicar 2 minutos a analizarlo conmigo.


Recientemente estuve compartiendo con unos colegas facilitadores algunas impresiones sobre el método de enseñanza de aquella ilustre institución, cuyo nombre comienza por "INFO" y termina en "TEP", que mantiene su enfoque en los procesos de enseñanza centrados en el participante. En mi opinión esta metodología es la que más se adapta a las necesidades de capacitación local actualmente. Los facilitadores, en este método, dan vida a su rol y prescinden de las barreras presentes en la escuela formal para dar paso a un esquema flexible donde el participante puede escoger desde su horario, hasta el enfoque (teórico o práctico) de los contenidos a tomar. Justo este es el elemento diferenciador de la metodología: El participante que deja de ser "estudiante/alumno", pasa a ser protagonista sin la necesidad de la figura cerrada de un "profesor/maestro", pero si bajo la dirección de un guía más... "aplatanao".


Dando luz a lo anterior, cautivar y mantener la atención de nuestras audiencias, ya sea en espacios formativos como tal u otros que persiguen más el compartir información de forma experiencial (talleres, paneles, conferencias), va a depender mucho de que tanto nos permitamos vestirnos en la piel de nuestros interlocutores y traducir la información que queremos hacerles llegar en un lenguaje que les sea de fácil comprensión. No toda audiencia está preparada para un discurso técnico nivel Leonel Fernández, pero tampoco todo espacio es compatible con códigos verbales demasiado informales que puedan llegar a ser burdos ¿Alguien dijo Hipólito Mejía?


Facilitador, el mundo va demasiado rápido como para pretender querer instruir bajo métodos de enseñanza de hace 10 años. Incluso metodologías que funcionaban antes de la pandemia ya son obsoletas. Es necesario entonces (1) mantenernos en constante actualización, (2) permitirnos aprender de nuestros participantes, (3) profundizar en mejores practicas para la transmisión de contenidos y (4) planificar nuestras sesiones incluyendo tantas actividades practicas y dinámicas como el programa lo permita. Hoy en día la gente aprende más haciendo que imitando. Si limitas tu audiencia a ver y "repetir" entonces condenas tu contenido a que no les parezca de valor; pero si los involucras desde el "hacer" generas interacción y lo salvas ❤️📖.

El humano detrás de este espacio

Mi foto
¡Mucho gusto! Soy Yajaira, así con "J", pero si usted no va a escribirlo bien, solo dígame "Yaira". Apasionada de la lectura desde los siglos antes de mi siglo, se dice que cuando fui destetada mi madre me obsequió un libro para tranquilizar mis vibras. De cierta forma, a los libros le debo todo lo bueno que soy... porque de lo malo no les voy a responsabilizar. Un día, de tanto leer me dieron ganas de escribir y ya no pude parar nunca. Llevo a cuestas con amor este proyecto; haciéndome espacio, cada que puedo, para para venir a calentar tus nostalgias con mis dramas y mi prosa. Estoy construyendo para ti una experiencia única con lo mejor que hay en mí. Llévame despacio, quédate cerca, valora mi trabajo y respeta tu tiempo. Recuerda que detrás de esta pantalla por la que hoy lees esto, no somos más que una persona (controlada por su gato) hablando con otra persona (controlada por su curiosidad).