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22 abril 2025

 



Cómo hacer jugo de fresa con los limones que te da la vida


¡Hola! Soy Yajaira y, como 55,000 profesionales más en este país, soy psicóloga. Pero, a diferencia de muchos colegas que entraron al área con la esperanza de aprovechar unas supuestas tendencias de crecimiento que prometían bondades en el mercado, yo genuinamente quería comprender las motivaciones detrás de la conducta humana y animal. No me juzguen, tenía apenas 17 años y le andaba de zancada a la carrera de educación, que para ese entonces se suponía era la única opción para los muchachos pobres. Yo quería estudiar Psicología Industrial, pero gracias a Dios (más adelante entenderán el porqué) en mi campito no la impartían, Así que me tocó sumarme a los NiNi de psicología: los psicólogos generales. Vi poco de todo y mucho de nada; hubiera salido al mundo laboral bien coja si no fuera por las prácticas profesionales y los excelentes maestros que me tocaron. Al final, terminé graduándome con los máximos honores de mi promoción y recibí una oferta para trabajar en la dirección académica de mi recinto. Una bendición, porque mientras yo comenzaba a trabajar en mi área a unos días de graduarme, mis compañeras de estudio se preparaban para hacer una maestría, una segunda carrera o abrir su propia estética... porque ajá, uno se recibió a base de préstamos y el banco no chancea.

Como desde muy joven (sí, aún más joven) ya había comenzado a participar en talleres y charlas para jóvenes (más viejos que yo) en grupos sociales y de la iglesia, se me facilitó cogerle el ritmo al área académica. Me terminé mudando a la ciudá´ con la idea de hacer ahora mi maestría en Gestión Humana, y gracias a Dios que se me complicó, porque terminé descubriendo que soy más de gestión que de humanos. A través de mi trabajo coordinando programas de formación, desarrollé una afinidad natural por estructurar, estandarizar y evaluar procesos con indicadores. Así, y solo ocho años después, entendí que psicología no era lo mío y, aunque no puedo negar que es un background que me ayuda muchísimo en el contexto laboral, resiento un poco hacer consciencia hasta ahora. Siendo honesta, quizá me hubiese servido una psicóloga a los 17, cuando estaba apurada escogiendo qué estudiar y parecía que todos mis amigos ya lo tenían resuelto. Pero se supone que yo estaba muy decidida y también en mi casa no había cualto pa´ eso. Pero si hubiese podido elegir con el aprendizaje que tengo hoy, sí hubiese escogido Industrial; aunque ni siquiera psicología, sino Ingeniería. Igual no tiene sentido lamentarme, pues no sabría lo que hoy sé si no fuera por las decisiones que tomé.

Entonces, la respuesta general a la pregunta de "¿Cómo hacer jugo de fresa con los limones que te da la vida?" es que "no puedes". Fin. Así que o te aju´tas tu limonada o sales a vender los limones —a precio de vaca muerta, claro— a ver si completas para media libra de fresa.

Y ya no estamos hablando de limones. La realidad laboral en este país es muy cruda, igual que en los otros países donde todavía te preguntan en la entrevista si alguien te puede recomendar y te piden CV con foto. Me conmueve ver cómo todavía muchas de mis colegas que se sacaron el ojo y vendieron el riñón para hacer la maestría siguen sin empleo. A las que ponen uñas les va muy bien. Fuera de chercha, escribí antes también sobre eso. Pero las que no sabemos ningún otro oficio y seguimos pagando todavía el préstamo con el que nos pagamos la universidad... la tenemos bien fea.

En lo personal, yo me voy al paso, dando tropezones en lo que me acerco a mi meta; aprendiendo y desaprendiendo; conectando con gente talentosa y enamorándome más en cada capacitación de calidad que tomo. 

En este proceso he aprendido cinco cosas muy importantes que deseo compartirles:

  1. También puedes ser exitoso desde una carrera técnica, emprendiendo tu propio negocio o aprendiendo un oficio. Si escoges una carrera profesional que no te gusta solo pensando en hacerte de dinero, lo único seguro es que lograrás hacerte infeliz. No necesitamos más maestros ni psicólogos frustrados en las escuelas.
  2. Una maestría puede ser tu segunda oportunidad para especializarte en lo que realmente te apasiona. Es mentira eso de que te resuelve la vida. Si ahora mismo estás dudando sobre si iniciar una o no: no lo hagas. Invierte ese dinero hasta que lo tengas claro.
  3. No dejes que tu vida gire en torno a tener o no trabajo. En algún lugar, ahora mismo, hay una reclutadora con tre’ pelo descartando tu CV porque estás sobrecalificado para el puesto.
  4. Está bien equivocarte mientras aprendes, pero no aceptes esa tarjeta de crédito.
  5. Aprende inglés, Excel y saca la licencia de conducir. Eso es todo.


Como dice una amiga por ahí: "buscar trabajo es un trabajo", y qué trabajazo. Lo que no hay es que desesperarse, como con nada en la vida, porque si a nosotros nos mandaron a que "nos esforcemos y seamos valientes (Josué 1:9)", es porque hasta Él, que TODO lo puede, sabía que nosotros no íbamos a poder con todo.

Y ya, eso era. Gracias por leer.

El humano detrás de este espacio

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¡Mucho gusto! Soy Yajaira, así con "J", pero si usted no va a escribirlo bien, solo dígame "Yaira". Apasionada de la lectura desde los siglos antes de mi siglo, se dice que cuando fui destetada mi madre me obsequió un libro para tranquilizar mis vibras. De cierta forma, a los libros le debo todo lo bueno que soy... porque de lo malo no les voy a responsabilizar. Un día, de tanto leer me dieron ganas de escribir y ya no pude parar nunca. Llevo a cuestas con amor este proyecto; haciéndome espacio, cada que puedo, para para venir a calentar tus nostalgias con mis dramas y mi prosa. Estoy construyendo para ti una experiencia única con lo mejor que hay en mí. Llévame despacio, quédate cerca, valora mi trabajo y respeta tu tiempo. Recuerda que detrás de esta pantalla por la que hoy lees esto, no somos más que una persona (controlada por su gato) hablando con otra persona (controlada por su curiosidad).