"(...) Los empleadores tienen la obligación de conceder a todo trabajador un período anual de vacaciones, con disfrute de salario, de 14 días laborables. Luego de cinco años en el trabajo, el período se aumenta a 18 días laborables por año. El trabajador adquiere el derecho a vacaciones cada vez que cumpla un año de servicio ininterrumpido en la empresa. Las vacaciones no pueden ser fraccionadas en períodos menores de una semana ni sustituidas por pagos adicionales de salario. El salario correspondiente al período de vacaciones debe ser pagado al trabajador el día anterior a su inicio."
Ahora bien, ¿Qué tan conscientes somos del impacto emocional de este periodo de descanso en nuestros colaboradores? Es posible que no del todo, comprobando esto una pregunta que siempre me ha preocupado cuando surge en la inducción de un nuevo talento: "¿Aquí dan las vacaciones o se trabajan y se pagan?" Ningún empleador debería aprovechar el desconocimiento de sus colaboradores para propiciar o motivar una situación de desventaja en este, o en cualquier otro tema que a beneficios laborales respecte. Me sorprende también como muchos reclutadores se dan a la tarea de publicar una vacante promoviendo como una ventaja el que el colaborador pueda recibir beneficios como "vacaciones, pago de horas extra, seguro médico y regalia pascual", por no mencionar también otra que debería estar implicita "la oportunidad de aprender y crecer". Pero esos son temas para otra entrada.
Hoy, tras una "subida de adrenalina" luego de disfrutar una semana de vacaciones con mi familia, no pude dejar pasar por alto lo que desde mi propia experiencia pude comprobar: desconectarse del trabajo nos ayuda a reconectar mejor con nuestras prioridades, metas y objetivos. Un empleado descansado, es un empleado que se cansa menos. Un empleado que puede dedicar tiempo para su familia sin sacrificar la seguridad de su salario, será un empleado más productivo, enfocado y agradecido. En estos tiempos modernos donde queremos asegurar productividad, a como de lugar, no debemos olvidar que el sentido humano debe primar en las relaciones laborales. Recursos Humanos debe trabajar de la mano con la gerencia para definir estrategias que mejoren el clima laboral desde la parte humana del colaborador.
Me gustaría que visualicemos a un empleado que puede hacer balance familia - hogar ¿Acaso no es este un empleado más feliz? Los leo en los comentarios.


